"Hector nunca se queja. Hay puertas que le pillan los dedos al cerrarse de golpe, abejas que le pican en el cuello, estatuas que le caen en la punta del pie, pero una y otra vez se sobrepone a sus infortunios y continúa su camino. Se le empieza a admirar por su perseverancia, por la tranquilidad de espíritu que se apodera de él frente a la adversidad, pero lo que mantiene la atención del espectador es la forma en que se mueve. Hector es capaz de cautivar a cualquiera con un solo gesto entre mil. Vivaracho y ágil, desenfadado hasta rozar la indiferencia, se abre paso en la carretera de obstáculos de la vida sin la menor muestra de torpeza ni miedo, deslumbrando al espectador con sus cabriolas y regates, sus súbitas piruetas y convulsas pavanas, sus reacciones tardías, triples saltosy contoneos de bailarín de rumba." El libro de las ilusiones
Cuando llegues al final de lo que debes saber, estarás al principio de lo que debes sentir.
Se cansó igual que un corazón ególatra sin esclavo, igual que un parque se cansa de los niños y que un niño se cansa de la lluvia. Se cansó de los charcos secos y de los saltos al vacío. De las canciones que no dejaban de repetirse y de los apuntes que no decían nada más que trágame. Se cansó y decidió gritarlo. Decidió explotar y fue entonces cuando, entre las horas de sus gritos y los segundos de sus llantos, quiso entender. Quiso saber el "por qué", y es que nunca le gustaron los porques, pero los necesitaba, los necesitaba tanto como necesito un helado frente al mar. Y con tantos "porqués" entre las manos consiguió taladrarle y taladrarse y no hizo nada más que llenarse de huecos sin respuestas. No estaba perdidad, no estaba vacía...o quizás sí.
Se cansó de las tardes rojas, de los lunes al sol, de la ropa tendida en invierno. Se cansó de oír a su gente, y sólo necesitaba oír palabras de bocas anónimas, de extraños que no necesitasen juzgar. Necesitaba contarlo, decirlo, recitarlo, soltarlo y sobretodo necesitaba escribirlo. Y así lo hizo. No se sentía mejor por ello, está claro; pero tampoco se sentía peor y por lo menos notaba que su hombro izquierdo ya pesaba menos. Me habló de la vida, de lo cansada que estaba de oír siempre lo mismo, me habló del trabajo, de los optimistas y de las utopías. Y siguió sin entender nada y sus preguntas siguieron amontonándose entre los comentarios burlones de los soñadores. Su boca no pedía ayuda pero su corazón necesitaba una bocanada de oxígeno, una buena dosis de aire puro y un buen tango en un escenario. No soy quien para acudir en tu ayuda, y mucho menos quien te rescate de las garras del no entendimiento, porque la verdad creo que todos caímos en sus garras hace tiempo. Nadie entiende nada o nadie quiere entenderlo. Los ojos curiosos siguen pasando las hojas de los miles de apuntes que tomamos por la carretera creyendo que encontrarán alguna respuesta racional, los cuerpos siguen moviéndose al ritmo de los pasos del tiempo, los dictadores siguen cayendo y el mundo sigue girando sin que nos demos cuenta. Y así seguimos todos. Y no soy quien venga a ayudarte ni quien le de una respuesta a tus miles de preguntas. Yo decidí saltarme las preguntas y vivir con la invención de sus respuestas. Decidí que a veces le damos demasiado trabajo a la cabeza y que era hora de ir escribiendo un guión sin tecla para borrar.
como dijo Chuck Palahniuk "everything is a diary". dejamos huella allá donde vamos. y no sólo hablo de aquellos lugares que pisamos y ensuciamos con nuestros zapatos mal puestos. hablo de otro sentido de dejar huellas. dejamos pistas, si lo prefieres. dejamos olores, dejamos señales, dejamos pequeñas partes de nosotros. y no sólo allí donde pisamos, sino allí donde alguna vez soñamos, allí donde tocamos, donde caímos, donde leímos, donde crecimos y por último allí donde fuimos, somos y quién sabe si seremos recordados. dejamos pequeños trocitos como los demás dejan en nosotros. formando tu pequeño tú, extendiendo el rumor de que todo es un plagio. y nos creamos, nos formamos, y como dijo José Luis Sampedro, nos hablamos, nos escuchamos, nos queremos y pasamos tiempo a cultivarnos, a buscarnos y a encontrarnos. nos aprendemos. nos crecemos. NOSOTROS MISMOS. no sé quien dijo que sólo existíamos gracias al recuerdo, o mejor dicho gracias al ser recordados por los demás. decían en una película que lo decía un sabio. pero ese sabio (que por cierto, menuda palabra más fea) ese sabio no tenía ni idea. o no quería tener ni idea de la idea de humanidad. de la noción del amor. y no es que yo tenga idea, de hecho hace poco declaré no creer en el amor. y hasta que me demuestren lo contrario lo seguiré manteniendo. no creo en amor. creo en los sueños, en las personas y en LA persona pero no creo que existan uniones eternas. y si no que bajen y me digan lo contrario. hablar con Juana la loca, vale sí, eso es un sueño para cualquier soñador, para cualquier persona que se sienta perdida por estos mares. y hablando de mar, el mar está precioso. y es que no sabes como estalla el sol. me quema la piel, y me arden los ojos. están luchando para permanecer abiertos. estoy segura que la gran ciudad me envidia en estos momentos. frente a una masa enorme de agua, frente a olas que rompen contra los muros de cemento del puerto. aquí estoy. lástima que los textos no suenen, lástima que los textos no huelan, lástima que no sean cine en pequeñas porciones. pero huele a sal, y huele a frescor y la verdad es que no sé como huele la libertad, pero para mí se acerca mucho a este olor, o al menos así es como lo imagino yo. y de fondo se oyen a las gaviotas. parecen enfadas o contentas, quién sabe. pero gritan mucho, o igual hablan. vuelan. dan círculos. y vuelan de nuevo. y yo sólo te pediría que fuésemos pájaros por un día, o por dos. me conformo con echar a volar. tenemos cielo, tenemos tierra. llevamos mucho tiempo pisando fuerte por estos bastos campos, y quien sabe ¿volar por encima del océano? si me dejas yo te enseño, te enseño que a partir de ahora sólo hay que sumar.
antes gastaba mis días con letras y qué divertido era aquello. ya ves querido lector, ya no sé gastarlos con eso. y lo echo de menos. creo que es la mejor forma de gastar un día. palabras locas que se intentan recolocar. noches en vela delante de un teclado que sólo busca sonar. noches sentada mirando y escribiendo. riendo de todo aquello que escribía y de aquello que no llegué a escribir pero que se me pasó por la cabeza. por aquel entonces, me invadieron las noches eternas, me chutaron de ojos abiertos, de verdad. y quiero volver a las canciones que botaban por la sala. los acordes que se peleaban por sonar. quiero volver a esos dedos ansiosos, a esos ojos impacientes y esa boca que no sabía callar. quiero volver a decir lo que pienso. a sentir la necesidad de gritar a través de las palabras. me debí dejar las palabras por madrid, pero al menos a ti te traje aquí. aquella noche me atravesaste con tus ojos. con esos ojos marrones que pedían una escapada. crear nuestro mundo durante unos días-y te prometo que lograremos formar nuestro pequeño mundo de escapada. iremos a la playa. a nuestra playa de infancia. y reiremos. contando historias de piratas que me contaban cuando era niña. la marea nos empapará y no tendremos más remedio que desnudarnos y salir corriendo. no tendremos más remedio que volar... caerá la noche, nuestra noche, nuestra fiel amiga. aquel elemento indispensable en las películas románticas. y tendremos a la luna como único foco. ya sé porque siempre me gustaron tanto las noches. las noches es lo que más se acerca al infinito, a lo eterno. la luna como testigo. te convertirás en esclavo de la urgencia de mis besos, de su velocidad. seré la emergencia en mujer, pero sólo de noche. amanecerá. y volveremos a empezar. seguiremos votando todas las noches si hacemos el amor. aquel juego se convertirá en el juego más estúpido de la historia. en la mejor dictadura del mundo. en el amor impuesto por la mayoría absoluta. reinará allí donde vayamos, haya o no edredón de por medio. todos aquellos votos caerán en el olvido, en su propio olvido, caerán como caen las gotan por tu cara cuando llueve mucho. nuestras bocas estarán servidas de sueños. no. las bocas nunca están servidas.
sigamos luchando. sigamos demostrándole al enemigo invisible que hoy la vida está de nuestro lado. le vamos a ganar el pulso.
Time, as we know it, is a very recent invention. The modern time-sense is hardly older than the United States. It is a by-product of industrialism…
Time is our tyrant. We are chronically aware of the moving minute hand, even of the moving second hand. We have to be. There are trains to be caught, clocks to be punched, tasks to be done in specified periods, records to be broken by fractions of a second, machines that set the pace and have to be kept up with. Our consciousness of the smallest units of time is now acute. To us, for example, the moment 8.17 a.m. means something - something very important, if it happens to be the starting time of our daily train. To our ancestors, such an odd eccentric instant was without significance - did not even exist. In inventing the locomotive, Watt and Stephenson were part inventors of time.