Estoy ahogándome en un mar sin fondo, profundamente hundida en un río dónde el ego de cada uno corre en una dirección; sumergida en un mundo que no entiende de amor,
en un mundo que ni siquiera sabe mirar a los ojos y pronunciar tres palabras seguidas, en un mundo dónde el color de piel sigue siendo más importante que el de los ojos. Dónde la lealtad se olvida fácilmente con dos copas de más, y dos buenas tetas siguen siendo más importantes que dos buenos libros.
En ese mundo dónde hombre y mujer siguen siendo muy diferentes, dónde amistad se pronuncia tan fácil como amor, y dónde ser independiente sigue siendo algo tan poco visto. En una sociedad que intenta ir de moderna, y sólo tiene más muertos de hambre cada día que pasa. En una sociedad que no sabe decir que tiene problemas, y que los que saben no lo hacen. Y aquí estamos, mirando la buena cara de la moneda, intentado disfrutar cada minuto del mundo porque cada día siento que el mundo gira más rápido, y es que cada día siento que los frenos del tiempo (si es que tiene alguno) fallan más y más. Sonriendo siempre porque una sonrisa contagia a un cuerpo entero y a dos. y amás. Hundidos hasta las rodillas, ya sea en Madrid, en Barcelona o en Auckland. Hundidos en dudas, repletas de sueños, repletas de vida.
Y es que a veces pienso que vivimos de sueños y soñamos de vida.

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3 comentarios:
oh dios como te quiero
y te echo de menos
yo también! y muuucho
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